
El fin de la guerra de Iran apunta a una solución parecida a la venezolana. Quizá la única diferencia es que en este caso se han intercambiado algunos ataques por razones más o menos previsibles.
Empecemos por describir las situaciones de partida antes de la intervención americana.En el caso de Venezuela, la concentración de poder y la corrupción estaban ubicadas en una sóla persona: Maduro. En el caso de Iran, la sociedad, la forma de gobierno, presentaban un panorama mas complejo.
Tanto en un caso como en otro, el plan de Trump ha consistido en descabezar los regímenes, pero sin invadir los territorios.
Con la vista puesta ya en el fin de ambos conflictos. Venezuela presenta signos de colaboración, y sumisión, al gobierno americano de la mano de Delcyy. En Iran, después de la desaparición de Ali Jameini y de sus mas directos colaboradores, el régimen ha quedado en manos de los mas críticos. Hasta ahí, los dos asuntos presentan similitudes. Después de alcanzar ambos objetivos no es de esperar que EEUU se meta en otra conflagración.
A pesar de que el conflicto de Iran se haya extendido mas allá de 110 días, la intensidad de los combates no ha sido la norma de la contienda. Salvando los primeros días en que EEUU pretendía localizar a los dirigentes mas inflexibles del régimen iraní y evitar, a toda costa, la perdida de vidas humanas de sus tropas, el resto no ha pasado de ser una toma de posiciones para la negociación final.
Un síntoma que delata el posicionamiento de los intereses americanos es el tiempo que han tardado en alcanzar un acuerdo con Irán. Todo apunta a que el objetivo ya estaba conseguido y sólo quedaban los remates del bloqueo del golfo, y maniatar a Israel para que no rompiera el escenario.
El otro tema, en el que vuelven a aparecer las similitudes entre ambos casos, es el del petroleo. En Venezuela el contrabando de petroleo Merey 16 parece que está controlado por el gobierno de Delcy, bajo los auspicios norteamericanos. En Iran, la desaparición de los mas radicales al frente del gobierno, permite entrever que los destinos del petroleo iraní dejaran de apuntar países competencia de los americanos.
Debajo del interés americano por no perder el control del petroleo, tanto venezolano como iraní, se encuentra evitar el riesgo de abastecimiento de China y Rusia del petroleo tipo Merey 16 producido en Venezuela, que por sus características de mayor densidad y sus contenidos en azufre es altamente demandado para producir diésel y combustibles marinos.
Con este golpe de Trump, en el tablero geopolítico, cambian notablemente los posicionamientos energéticos del mundo, pero sobre todo, EEUU recupera parte del dominio que ostentaba sobre un tema de vital importancia económica.
Desde mi punto de vista ambas situaciones obedecen al mismo plan. Incluso forman parte de la misma estrategia.
Al margen de la influencia de EEUU sobre Venezuela e Irán, que resulte de ambos acuerdos, parece que EEUU no tiene interés en la gobernanza de ninguno de los dos países: Venezuela e Iran.
Con el cierre de los acuerdos mencionados, asuntos como Cuba y Groenlandia se convierten en dos situaciones, también similares. En ambos casos el interés americano no es el económico sino la seguridad nacional.
Groenlandia está ubicada en la trayectoria de los proyectiles rusos sobre tierras americanas y Cuba deja de ser una base estratégica y de apoyo de Rusia.
Me parece entrever que este articulo da por equivalentes los resultados de EE. UU. en Venezuela e Irán. Creo que son absolutamente distintos.
En Venezuela, con la inequívoca ayuda de los segundos de Maduro, se neutralizó a este en una maniobra que sin el apoyo interno no habría sido posible y ahora toca obtener los beneficios: económicos, de imagen y, de rebote, aparentes en aspectos humanitarios. Digo aparentes porque no hemos sabido de ninguno ni el Sr. Trump los ha aireado (cosa que en la que es experto). Podrían estar en marcha, pero de momento el Sr. Trump no debe necesitarlos.
En Irán ha perdido todo: la parte bélica, imagen, inflación en su país, dinero, apoyo popular. No ha conseguido ninguno de sus objetivos. Porque las consecuencias de empobrecimiento, inflación, incertidumbre y otros que sufre gran parte del resto del mundo, le están importando poco. Y los dirigentes iraníes han salido reforzados en su país, son más extremistas (con las graves consecuencias que aquello tendrá para aquella pobre sociedad) y se han dado cuenta que tienen la sartén por el mango. Ormuz es mágico, los países del golfo se han dado cuenta de que con Irán hay que tener cuidado y Europa, por una vez, se ha puesto de perfil.
Ya solo falta que Israel saque los pies del plato, cosa que está sucediendo, hasta que Netanyahu no considere que el Gran Israel que quiere construir, no este suficientemente asentado.
Con la querida Cuba, cualquier cosa será buena para los cubanos dada la situación que viven desde hace tantos años y con Groenlandia no se atreverá. Antes dibujara un pacto con Europa y la OTAN. No tiene otra salida.