La izquierda fabrica a la derecha

Por primera vez en esta legislatura algunos barómetros, publicados recientemente, sitúan a PP y Vox por encima del 50 % de intención de voto, en un contexto en el que la inmigración y la crisis de Ceuta tienen un peso importante.

El fenómeno no es exclusivamente español. Algunas de las últimas elecciones europeas han presentado avances significativos de fuerzas de derecha radical o populista en varios países, aunque el centro pro europeo sigue conservando la mayoría del Parlamento Europeo.

Uno de los problemas de la izquierda es que nació para combatir a la sociedad existente, especialmente a la capitalista. Y sus planteamientos no pueden ser moderados. A pesar de que cuanto mas moderados son, mas fieles conserva. Pero en su ADN está la confrontación.

La historia nos ha demostrado que cuanto mas beligerante es la izquierda mas fortalecida surge la derecha. En nuestra particular historia tenemos algunos ejemplos: cinco años de república en dos tiempos diferentes. Después de los dos episodios republicanos lo que surgió fue un afianzamiento de las posturas moderadas.

La izquierda es mas corazón que cerebro. Mas revolución que república y menos España que ideología.

No hace muchos años la izquierda construía su relato en torno al trabajador, al sindicato, al salario pero un buen número de partidos de izquierdas han cambiado su centro de gravedad hacia las clases urbanas profesionales, universitarias y culturales. Dándose la paradoja de que la izquierda puede estar perdiendo el voto de gran parte de los trabajadores.

Durante las últimas décadas la izquierda europea ha desarrollado un discurso basado en múltiples identidades: género, orientación sexual, minorías, diversidad cultural, etc.

Muchas de esas reivindicaciones son legítimas. Pero su insistencia y el abuso permanente de una prioridad desmesurada producen una reacción de parte de la población que desatan sentimientos de recuperar conceptos como: nación, frontera, soberanía, familia, tradición, seguridad, ejército, bandera.

Además del discurso basado en múltiples identidades, la izquierda comete el error de practicar en exceso de la regulación moral sobre temas como el lenguaje inclusivo; las leyes de igualdad; las políticas de género; la memoria histórica del PSOE, generan una reacción que la derecha ha aprendido a convertir en votos.

Y de una manera contumaz ciertos sectores de la izquierda pasan de combatir las ideas de la derecha a deslegitimar a quienes no opinan en linea con su ideología. No es lo mismo decir: «No comparto sus ideas». Que decir: «Quien piensa así es fascista, xenófobo, machista o antidemócrata». El abuso de estas prácticas no solo producen rechazo en la sociedad sino que la derecha ya no se siente ofendida al llamarles fascistas. Han superado el complejo.

La derecha no crece solamente por lo que propone la derecha; crece también como reacción a determinadas políticas, discursos y comportamientos de la izquierda.

De la mano de Pedro Sánchez, esta deslegitimación se ha convertido en una de las estrategias del Partido Socialista. Atacar a la derecha con el propósito de desahuciarla fuera del espectro político a base de mentir, insultar y atacar, tratando de convertir al adversario político en un enemigo moral. Cada vez tiene menos impacto en la sociedad cansada de hoy las mismas cantinelas.

Yo creo que esta estrategia del PSOE es un error. Si a esto le añadimos la manera autocrática de gobernar de algunos de sus secretarios generales -Zapatero y Sánchez- plagadas de incumplimiento de las promesas electorales, lo que se produce es una perdida de confianza no sólo de su partido, sino de todos los partidos políticos.

Una vez perdida la confianza aparece la indignación de los ofendidos y, con bastante probabilidad, se producirá un voto de protesta.

El problema no es solo que un político incumpla una promesa. El problema comienza cuando el ciudadano percibe que el político le ha engañado y, además, pretende convencerle de que aquello que prometió nunca fue realmente lo que había prometido.

El incumplimiento y la mentira destruyen el contrato electoral establecido entre el gobernante y la sociedad: El ciudadano concede su voto y el político adquiere el poder para aplicar un programa.

Por supuesto, ningún Gobierno puede cumplir absolutamente todo. Aparecen guerras, crisis económicas, sentencias judiciales, cambios de circunstancias, acuerdos parlamentarios, etc.

Por eso hay que distinguir entre: incumplimiento justificado y engaño deliberado al elector. En este contexto merecen especial observación las contradicciones entre lo que se dice antes y lo que se hace después.

El elector siente arraigo por lo votado y puede perdonar un error o una contradicción, pero es mucho más difícil que perdone que le traten como un ingenuo de una manera reincidente.

De esta cuestión se deriva que una parte del voto a la derecha no tiene necesariamente su origen en una conversión ideológica hacia la derecha, sino en una expulsión de la izquierda basada en incumplimientos y mentiras.

Este rechazo al partido socialista se ve reflejada en la posible subida de votos de la derecha y no es precisamente porque esos votantes se hayan vuelto franquistas. Es sencillamente porque ya no creen en el PSOE.

Y, como comentamos mas arriba, el fenómeno es perfectamente observable actualmente en España: el barómetro de 40dB publicado recientemente sitúa conjuntamente a PP y Vox en el 50,2% de estimación de voto y señala que Vox alcanza el 17,8%.

Entre las cuestiones que pueden justificar el posible aumento de la derecha encontramos un tema de rabiosa actualidad: la Inmigración. El PSOE trata la inmigración con intereses partidistas enarbolando cuestiones de solidaridad, probablemente, camufladas de otros intereses mas relacionados con la política. Sin embargo, un partido como VOX, especialmente, y el PP, mas timorato, enfocan el mismo problema como una cuestión cultural, económica y de seguridad, ideales mas asequibles al sentimiento de la mayoría de los españoles.

Cuando la inmigración es percibido como un problema social por una parte importante de la población y determinados partidos como es el caso del PSOE se niegan a reconocerlo, el partido que defiende el problema social adquiere una ventaja política, que probablemente convertirá en un buen puñado de votos.

Es interesante comprobar como la izquierda contribuye al rechazo de sus tesis cuando convierte determinadas preocupaciones sociales en cuestiones moralmente ilegítimas en lugar de políticamente discutibles.

Si la derecha está creciendo en España y en Europa, quizá la pregunta no debería ser solamente qué está haciendo bien la derecha. Quizá habría que preguntarse qué está haciendo mal la izquierda.

No sería de extrañar que la izquierda esté fabricando a su propio adversario. No porque la izquierda quiera que crezca la derecha sino porque puede existir un mecanismo de reacción política que provoque que las políticas de izquierdas generen un rechazo social y éste a su vez una sensación de imposición que conlleve una reacción cultural, un voto de protesta y el consiguiente crecimiento de la derecha.

INMIGRACION

Y parece que cuanto más se demonizan esos conceptos, mayor puede ser el incentivo para quienes quieren reivindicarlos, especialmente la derecha radical que ha descubierto ese espacio como un semillero de sus votos.

Estos ataques provocan que una parte de la sociedad que siente que sus preocupaciones son descalificadas busca alternativas políticas que sí las incorporen. Por eso un buen número de españoles han dejado de verse representados y no se sienten identificados con el PSOE y, seguramente, terminaran votando a quien pueda ofrecerle una respuesta mas convincente.

. Su intención excluyente les está llevando a tratar de explicar el voto de la derecha diciendo: «La gente no sabe lo que está votando», o «votar a la derecha es perder derechos».

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Una respuesta en “La izquierda fabrica a la derecha”

  1. Jota dijo:

    Es innegable que la izquierda está en declive desde hace tiempo. En Europa, en Sudamérica y creo que en el mundo en general.
    Un factor muy importante y que el articulo defiende, es que la izquierda nació para luchar contra el capitalismo en defensa de los trabajadores. Con el paso del tiempo, han concurrido dos hechos: primero, que los trabajadores a partir de la revolución industrial y el fortalecimiento de los sindicatos han ido consiguiendo los derechos que reivindicaban y, segundo, que los resultados de los gobiernos de izquierda han sido desastrosos acabando en terribles dictaduras.
    A partir de ahí y como dice el artículo, su discurso ha ido evolucionando a medida que evoluciona la sociedad defendiendo temas sociales, pero de manera poco inteligente. Tanto discurso sobre la violencia de género, el buenismo, el medio ambiente, la orientación sexual, etc., se ha hecho repetitivo, les ha encasillado y ya no cala porque en general no viene acompañado de medidas realistas y aplicables en la sociedad. Y en particular el discurso sobre la inmigración.
    Y efectivamente esto ha dado votantes a la derecha.
    Pero creo que hay razones adicionales por las que la tendencia del crecimiento político es hacia la derecha. Razones basadas en el propio cambio de la sociedad apoyada en nuevas tecnologías, nuevos hábitos, nuevas perspectivas familiares y de la juventud.
    La tendencia hoy es a simplificar las cosas, a buscar atajos para ganar dinero, ley del mínimo esfuerzo, superficialidad en el tratamiento de los problemas, relaciones muy intensas pero poco profundas basándose en las redes sociales, distanciamiento de los verdaderos problemas sociales y en particular del ámbito político, etc. Todas estas nuevas facetas de la sociedad, creo que llevan al votante a ver los postulados de la izquierda como algo muy alejado de sus aspiraciones en la vida. Y lo simple es dejarse llevar por los extremos tanto de izquierda como de derecha Y la tendencia hacia la derecha encaja mejor, se vende mejor, se elige mejor. Es fácil comprar el discurso de la inmigración, del nacionalismo, de la seguridad, de la familia y la tradición, etc. Aunque se producen situaciones difíciles de entender: ¿Cómo es posible que la extrema derecha gane en Sajonia y se consideren cercanos a la Rusia de Putin?
    Podría parecer que estos comentarios son derrotistas. No es ese mi ánimo ni mi pensamiento. Sencillamente acepto que hay un reposicionamiento social provocado en gran medida por la tecnología que cambia las cosas. La inmediatez, la facilidad de la relación entre personas, el poco peso del conocimiento, y, no digamos la aparición de la IA, son los motores de este cambio que afecta en sobremanera a los jóvenes y que serán pronto los actores principales de la sociedad.

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