
Después de mas de 40 años de democracia, uno piensa que tiene bastante experiencia para identificar lo que ha supuesto el cambio democrático en nuestro País y las cuestiones de que adolece la democracia española.
La democracia en si, no es ni buena, ni mala. Que sea buena o mala lo determina el uso que se hace de ella.
La democracia es un sistema de organización del Estado basado en que el pueblo es soberano. Este concepto sugiere algunos matices que yo no voy a abordar aquí. Simplemente mencionar que, una vez consolidados los valores de Estado de Derecho, Sufragio universal, Pluralismo político, Separación de poderes y Derechos humanos, aparecen determinados vicios del sistema que merece la pena echarles un vistazo.
Personalmente creo que el desarrollo democrático de un país varía mucho de quien tenga la oportunidad de planificar la organización. Dependiendo de su interpretación determinará el grado democrático y de calidad del mismo.
Dicho esto no tengo intención de filosofar acerca de si el pueblo es soberano y la democracia es el poder del pueblo, o no. Ya se han escrito ríos de tinta, cada uno tratando de llevar el agua a su molino, y no hay manera de encontrar donde están las bondades y los defectos de la democracia como forma de gobierno.
Fin de filosofar.
A mi me parece que nuestra democracia necesita una oportuna revisión. El paso de los años y el abuso del significado de democracia han desbordado alguno de los márgenes de nuestro Estado de Derecho.
Quiero centrarme en algunas cuestiones, leyes incluidas, que deberían de cobrar una modificación, incluida la propia Constitución Española.
La primera de las cuestiones que debe mantenerse es la Monarquía como forma de gobierno, siendo el Rey de turno el jefe del Estado.
¿Alguien puede imaginarse a Jose Luis Rodriguez Zapatero, o a Pedro Sánchez como Presidente de la República?.
Un Rey no puede ser fruto de los votos. Es una carrera que se aprende desde la infancia. Los votos condicionan.
Al jefe del Estado debe dotársele de la facultad de convocar elecciones cuando el presidente del gobierno no presente los Presupuestos Generales del Estado en tiempo y forma.
Otra de las cuestiones, es el alcance del sentido de gobernación. El hecho de ostentar la presidencia del Gobierno, fruto de los votos del pueblo, no debe ser una oportunidad para cambiar los pilares del Estado, sus principios, ni sus instituciones. Son muchos los temas y muy importantes los que le corresponden al Gobierno de turno, como para que se enrede en maniobrar las instituciones que conforman las estructuras del Estado.
Por eso la CE debería de poner limites a determinadas colonizaciones de las instituciones. Las instituciones del Estado deben ser independientes y formar parte del funcionamiento básico del Estado, sin que ningún gobierno pueda viciarlas o manipularlas.
Otro asunto de verdadera importancia es la composición de la Cortes Españolas. Creo que sobra una de las cámaras. En este caso, el Senado, como ha ocurrido en otras épocas de nuestro constitucionalismo.
El número de representantes en la única cámara debería de limitarse a de 300 diputados. O algo parecido.
La representación en el Congreso debería alcanzarse después de doble vuelta del proceso electoral. Evitando la atomización de partidos que comercian sus votos por ver si se habla el catalán, o salen los presos a la calle.
El vencedor de la segunda vuelta será el encargado de formar gobierno.
La conformación de un parlamento centrado en los problemas del Estado redundaría en beneficio de las mayorías democráticas. Al jefe del Estado se le debería dotar de determinadas facultades de intervención en las Cortes, siempre que su funcionamiento no obedeciera comportamientos ajustados a la CE.
Los políticos actuales tienen la oportunidad de encauzar los problemas políticos creados por la timorata decisión de la CE respecto a dos temas : la representación territorial y el concepto de nacionalidad de las comunidades autónomas.
La deriva que están llevado esos temas se ha convertido en un problema central que afecta a la convivencia diaria. Tanto desde Cataluña como desde el País Vasco se chantajea la necesidad del Presidente del Gobierno, de permanecer al frente del mismo, retorciendo la CE con discursos inaceptables que deberían ruborizar al propio Gobierno de la nación. Estas minorías condicionan la marcha del país, sin ostentar una mínima representación a nivel nacional.
La delegación de competencias del Gobierno en las autonomías, disminuyen el poder del Estado. Son muchos los temas de interés general que no deberían estar en manos de cada autonomía. Por ejemplo la Sanidad, La Hacienda, Las fuerzas de orden ( Erzaintza, Mozos de Escuadra).
Esta debilidad del Estado se hace patente cuando ocurren tragedias como la tristemente conocida Dana en Valencia, en la que Gobierno y la CA se echan los trastos unos a otros, tratando de confundir al personal.
Sería bueno para los españoles, especialmente para los grupos políticos mas significativos, perder el miedo a lo que digan determinadas CCAA.
Desde mi punto de vista ha quedado evidenciado que el interés por convertir las CCAA en nacionalidades es un error de tal magnitud que es imposible llevarlo a cabo, por mas que se estire del concepto federalista.
Ya no es, que no es poco, el derroche de dinero que se está empleando en forzar ese tema, es que la perdida de tiempo que se lleva empleado despista las iniciativas que deberían de ocupar la primera prioridad de nuestros objetivos.
Como se ha dicho, el gobierno debe ser elegido democráticamente. Debe verse limitado en la capacidad de modificar las estructuras del Estado. Debe asumir las competencias de los asuntos de interés general y debe tener la capacidad de gobernar sin bloqueos de partidos minoritarios.
Supongo que el lector habrá percibido que estos comentario conducen a la implantación de un modelo de gobierno democrático apoyado en un fuerte compromiso y responsabilidad del gobierno central, lo que yo denomino una dictadura democrática.
Entiendo que este asunto es profundo. Por ello voy a comentar sobre las frases que componen el articulo para cubrirlo con alguna precisión.
Vaya por delante que no me gusta (nada) considerar que a una Democracia se la pueda adjetivar de Dictadura. Son conceptos antagónicos y por la tanto uno no puede convivir con el otro. Si quiero entender el porque de este “concepto” tan sorprendente. El autor ve que la democracia en España esta muy deteriorada y opina que para reconducirla habría que darla un buen meneo, una profunda reconducción y eso solo se podría hacer con un ordeno y mando más propio de una dictadura. No debería ser necesario. Solo con un cambio de gobierno que coja el toro por los cuernos, debería ser suficiente.
Por ejemplo, dice:
“…a mí me parece que nuestra democracia necesita una oportuna revisión. El paso de los años y el abuso del significado de democracia han desbordado alguno de los márgenes de nuestro Estado de Derecho.”
Es completamente cierto. Llevamos gobernados por un equipo que solo ha buscado perpetuarse en el poder y ha sabido que para ello tenía que controlar las instituciones, gestionar la empresa pública con afines, manejar los medios, etc. Y lo ha llevado a cabo con inteligencia y paciencia. Afortunadamente no ha podido con el Sistema Judicial.
Otra:
“La primera de las cuestiones que debe mantenerse es la Monarquía como forma de gobierno, siendo el Rey de turno el jefe del Estado.”
Es una opinión. Yo estoy satisfecho con nuestra Monarquía y ahora mismo la votaría, pero que la mayor esencia del Estado sea por descendencia, me parece un poco fuerte.
Mas abajo dice:
“Al jefe del Estado debe dotársele de la facultad de convocar elecciones cuando el presidente del gobierno no presente los Presupuestos Generales del Estado en tiempo y forma.”
Completamente de acuerdo. Tener una figura que solo sea representativa a ese nivel, elimina la propia figura. Con mucho tiento, hay que dotar al Rey de prerrogativas que le obliguen a intervenir en situaciones límite. Lo de los Presupuestos del Estado es una, pero hay más: su intervención en conflictos con las Autonomías sería uno o simplemente, ataques flagrantes a la propia Constitución como está ocurriendo. Y dejarlo escrito en la Constitución.
También aborda un tema espinoso pero fundamental.
“Otro asunto de verdadera importancia es la composición de la Cortes Españolas. Creo que sobra una de las cámaras. En este caso, el Senado, como ha ocurrido en otras épocas de nuestro constitucionalismo.”
Mas que pensar que sobra el Senado creo que el Senado debería estar dotado de competencias reales. Si queremos representación territorial real en un país con clara tendencia a respetar y potenciar las distintas regionalidades que lo componen, o le damos a esta Cámara las herramientas o se la elimina.
Y esto me lleva a un último párrafo muy ligado a este:
“La delegación de competencias del Gobierno en las autonomías, disminuyen el poder del Estado. Son muchos los temas de interés general que no deberían estar en manos de cada autonomía. Por ejemplo, la Sanidad, La Hacienda, Las fuerzas de orden”
Muy de acuerdo. El equilibrio territorial en España es un punto que quizás fue imprescindible aceptar en el arranque de la Democracia pero al que, equivocadamente, se le han ido cediendo más y más competencias con el consiguiente coste económico, político y social. Creo que la actuación de M. Rajoy como ministro de A. Territoriales a finales de los 90 (creo), fue muy perniciosa. Hemos vivido escenarios vergonzosos y absurdos que no habrían ocurrido con una delegación más racional en dichas responsabilidades. Es uno de nuestros mayores problemas y daría para mucha tinta.
Parece que aquí entraría el Senado de nuevo. Una redistribución más lógica de las competencias autonómicas con un Senado fuerte y operativo quizás haría que el Estado funcionara mejor.
Y, para terminar, he dejado un asunto para mi vital y me temo que sin solución. El Sistema Electoral: ¿Dos vueltas? ¿La ley de Hont fuera? ¿Apoyo mayoritario a una lista mas votada? No sabría que decir. Tan complejo como necesario.
No puedo estar más de acuerdo cuando dice:
“…Tanto desde Cataluña como desde el País Vasco se chantajea la necesidad del Presidente del Gobierno, de permanecer al frente del mismo, retorciendo la CE con discursos inaceptables que deberían ruborizar al propio Gobierno de la nación. Estas minorías condicionan la marcha del país, sin ostentar una mínima representación a nivel nacional.”
… se pone el dedo en la llaga. Ningún Estado puede estar gobernados por minorías.
Resumo: no me gusta el concepto de Dictadura Democrática, pero creo entender lo que hay detrás y estoy muy, muy de acuerdo con muchos de los puntos que desarrolla el artículo. Como supongo que se ha notado.