
Mariano Rajoy al que le gusta el deporte tanto o mas que la política, aprovechando el encuentro de futbol de mañana entre Francia y España ha hecho uso de su socarronería gallega.
Ha comentado que ««Francia tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses». La inmensa mayoría de españoles hemos entendido el significado de su comentario, exento de intencionalidad, a excepción de Pedro Sanchez y los ministros franceses que aprovechan el comentario para tapar sus vergüenzas y convertir el comentario en una ofensa a los franceses y una vergüenza para los españoles.
Como Pedro Sánchez necesita de cualquier comentario para tratar de enredar su situación, se ha despachado en su cuenta de X, diciendo que «Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel». Habría que recordarle al insensato del Presidente que la nacionalidad no es una cuestión de barra de bar, que la legislación española es quien determina quien es español y cómo se puede adquirir esa condición.
Que ni siquiera él es quien decide arbitrariamente, quien es español o no. Lo hace el Código Civil español cuando determina que son españoles de origen los nacidos de padre o madre españoles. También son considerados españoles los nacidos de padres extranjeros si, al menos , uno de ellos hubiera nacido también en España.
A Pedro Sánchez le ha venido de lujo el comentario de Rajoy para tratar de confundir al personal diciendo que «otros la medimos- se refiere a la nacionalidad- por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir con él». El Presidente no se para en estupideces y continua diciendo que la nacionalidad también se mide «jugando al futbol, cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios». Parece que no satisfecho con sus inaceptables tonterías asegura que «España es de quien la ama y la trabaja.»
Son muchas las estupideces manifestadas por Pedro Sánchez últimamente, pero ésta me parece una de las peores que yo le recuerdo. Y, por otra parte, cabría preguntarse si su amor a España es el mismo al que se refiere en su twitter.
Un comentario como el suyo, nos da la oportunidad de recordarle al Presidente del Gobierno, cuestión ya de por sí, un tanto ridícula, que, entre los principios que inspiran la legislación española, en relación con la adquisición de la nacionalidad, predomina el ius sanguinis, es decir, que la nacionalidad se transmite principalmente por filiación, sin olvidar otros supuestos como son el nacimiento en España, o la residencia, que dan acceso a la obtención de nacionalidad.
La nacionalidad española no es únicamente un documento administrativo. Constituye el vínculo jurídico que une a una persona con el Estado y le reconoce un conjunto de derechos y deberes. Por tanto, su concesión no debe responder a cuestiones de oportunidad política, su concesión exige facilitar la integración de quienes desean formar parte de la sociedad española y preservar el valor jurídico e institucional que la nacionalidad representa.
No es mi pretensión insistir mas en lo inapropiado del comentario del Presidente del Gobierno, que no sólo se olvida de la regulación española, en relación con la adquisición de la nacionalidad, sino que se inventa y antepone un aspecto como el del arraigo y la voluntad de contribuir, por encima de los vínculos de sangre.
Parece evidente que lo que Pedro Sánchez está tratando es apoyar su ley de nietos. Y establecer que ser español sea una cuestión de amor, y que baste con jugar al futbol en un equipo cualquiera para adquirir todos los derechos y obligaciones que concede la nacionalidad.
Volviendo al principio. El comentario de Mariano Rajoy hay que entenderlo conociendo su personalidad y alejándonos de la manipulación que pretende Pedro Sánchez.
Rajoy apunta en una dirección con mucho tino. Estoy seguro que no ha sido una frase que se le haya escapado en el comentario. Seguro que tiene toda la intencionalidad del gallego. Y tiene razón. El comentario de Rajoy apunta en buena dirección.
Aprovechando un ejemplo, como es el futbol, en ,el que es difícil encontrar arraigo de determinados jugadores con el país en el que están, incluso, con el equipo que les paga, parece oportuno resaltar el verdadero problema que supone observar selecciones de futbol, sin identificación con sus valores tradicionales: étnicos, culturales, sociales. No es una cuestión de xenofobia, como trata de argumentar Pedro Sánchez, es una cuestión de identidad por encima de los intereses económicos.
Muy especialmente en el deporte, que es el caso que nos ocupa, se ha producido una invasión de jugadores de otros países, que están probablemente aportando espectáculo, pero sin ningún genero de dudas, están agotando la proyección de valores propios y fomentando la perdida de identidad de muchas naciones.
No es preciso hurgar mucho para encontrar casos de verdadera significación. La selección francesa es uno aparente, pero internamente, tenemos al Real Madrid con mas del 80 % de los jugadores titulares que no han nacido en España, ni se han criado en España.
Ojalá, el comentario de Mariano Rajoy sirviera para desmantelar el mantra de la xenofobia y nos permita reflexionar sobre la marcha de algunos movimientos migratorios que no pretenden la integración, ni cultural, ni política, ni religiosa, y que deberían resolverse de otra manera.
No se trata de oponernos a la llegada de inmigrantes procedentes de determinados lugares a causa de sus problemas locales. La cuestión es que esta circunstancia está siendo aprovechada por diferentes países para encubrir sus problemas internos.
Abundar en el fondo del comentario de Rajoy nos abriría las puertas de un estudio que hoy no es el caso, simplemente, constatar como el mundo occidental evita aplicar políticas eficaces para la ayuda de los inmigrantes en sus propios países y prefieren hacer la vista gorda a la inmigración descontrolada, para encubrir sus verdaderos problemas.
Es posible que una de las razones de la inmigración en España tenga su fundamento en la incapacidad del socialismo para resolver los problemas, que su ideología les acarrea, a la hora de resolver problemas de gestión con los recursos internos. Siempre al margen de la voracidad de Sanchez por el poder.
Es la pescadilla que se muerde la cola. Se genera un problema y se trata de resolver con la generación de otro. Baste con un ejemplo. Se penaliza la natalidad, Y generamos el problema de subsistencia de nuestros sistema de pensiones, por lo que necesitamos de la llegada de mano de obra extranjera.
Pero hoy el tema es el comentario de Rajoy.