
¿puede un Estado convertir una reivindicación histórica en un derecho sobre un territorio cuya soberanía está consolidada jurídicamente desde hace siglos?
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, el Bolaños español, ha reivindicado recientemente un supuesto “derecho histórico y geográfico” de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y ha propuesto incluso un mecanismo de diálogo para abordar su eventual devolución.
Desconozco si esta manifestación del ministro tiene alguna relación con la invasión de los últimos días en Ceuta. Si no la tiene, lo parece.
Esta es una cuestión que tiene poca o nula discusión salvo que un presidente como Pedro Sánchez se haga el loco, o colabore con la inconsistente pretensión marroquí a base de ceder la españolidad de las dos ciudades.
Pedro Sánchez debería saber que Melilla fue incorporada a la Corona de Castilla en 1497. Que Ceuta pasó a pertenecer a la soberanía portuguesa en 1415 y que a partir de 1668 pasó a pertenecer a la soberanía española, cuando Portugal reconoció la soberanía de España sobre la ciudad.
También Pedro Sánchez debería saber que Marruecos como Estado no fue creado hasta 1956.
Tampoco Sánchez debería confundir el momento en que Marruecos era un protectorado y el momento de su creación como Estado que como hemos mencionado no se produjo hasta 1956.
Francia reconoció la independencia de Marruecos el 2 de marzo de 1956. Poco después, España y Marruecos firmaron la Declaración conjunta de 7 de abril de 1956, que puso fin al Protectorado español.
Cuando España puso fin al Protectorado reconoció la independencia de Marruecos y su integridad territorial, pero no entregó Ceuta ni Melilla a Marruecos. Y no lo hizo, precisamente, porque no eran territorios del Protectorado.
Eran territorio español antes de que existiera el Protectorado y continuaron siendo territorio español después de su desaparición. Ceuta y Melilla no fueron creadas por el Protectorado español de Marruecos. Ya estaban bajo soberanía española siglos antes.
Por tanto, ¿cómo se puede reivindicar como “territorio marroquí” la soberanía de unas ciudades pertenecientes al Estado español en la época en la que Marruecos, como Estado soberano con sus actuales fronteras, todavía no existía.
Ni siquiera el hecho de que Ceuta y Melilla estén geográficamente situadas en África puede determinar la soberanía marroquí.
La soberanía no viene determinada exclusivamente por la geografía física, sino por la historia, los tratados, la ocupación efectiva, el reconocimiento internacional y el ejercicio continuado de la autoridad estatal.
El Gobierno español hasta ahora había rechazado tajantemente esa pretensión y por contra había reiterado que ambas ciudades forman parte de la soberanía española y de la UE.
De hecho, ya en 2023 España protestó ante Marruecos por la consideración de Ceuta y Melilla como “ciudades marroquíes”.
Conviene recordar que Naciones Unidas no reconoce a Ceuta y Melilla como territorios autónomos. Cuestión relevante porque Marruecos suele presentar la cuestión como si se tratara de una simple cuestión de descolonización pendiente.
El caso es que desde la creación del Estado Marroquí en 1956 la reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla no ha cesado, al contrario, en estos momentos reaparece explícitamente en boca de un miembro del Gobierno marroquí. Y lo hace precisamente después de una grave crisis migratoria en Ceuta.
Ante tanta insistencia cabe preguntarse si ¿Es Ceuta y Melilla una reivindicación histórica puramente simbólica o forma parte de una estrategia política permanente de Marruecos?
Sea como sea, Marruecos puede continuar reivindicando políticamente Ceuta y Melilla, pero una reivindicación política no convierte automáticamente una pretensión territorial en un derecho internacionalmente reconocido. La reivindicación no significa ningún titulo jurídico.
Pero las cosas parece que han cambiado. ¿por qué España ha aceptado en los últimos tiempos que Marruecos mantenga abierta esta reivindicación? España ha sustituido una política de firmeza por una política de concesiones.
Pero este cambio no se ha producido por una nueva posición del Estado español, refrendado en las Cortes españolas . Se ha llevado a cabo a través de una conducta inapropiada del Presidente del Gobierno que ha decidido no enfrentarse al gobierno marroquí y aceptar que mas de 80.000 personas asaltaran el territorio español en las ciudades de Ceuta y Melilla, sin mover un dedo y marchándose de vacaciones.
Yo no creo que esto lo esté haciendo Pedro Sánhez por una cuestión ideológica o de acuerdos con Marruecos. Ninguna de las dos opciones justifican la actitud cobarde de Pedrto Sánchez.
Las razones tienen que ser otras. Y algún día conoceremos parte de ellas. Pero hoy, desde la sospecha, no parece arriesgado pensar en alguna compensación personal del régimen marroquí a a la persona de Pedro Sánchez.
Por tanto ni siquiera las justificaciones de política social, ni las razones de solidaridad mundial con la inmigración pueden considerarse razones suficientes que justifiquen el comportamiento de Pedro Sánchez, por mucho que desde el partido socialista, traten de encubrir a su secretario general, tratando de confundirnos con que la soberanía española es una cuestión negociable.
La cuestión del robo de información a través del software Pegasus no ha sido el detonante de las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla como hemos comentado, sin embargo si puede ser el punto de inflexión de Pedro Sánchez y de su sometimiento a las pretensiones marroquíes.
Ni el contenido mas comprometedor para Sánchez que puedan contener esas grabaciones puede ser la causa de su traición a los españoles.
Quizá a la vuelta de La Mareta conozcamos algún detalle que aclare el comportamiento del Presidente del Gobierno. Si no fuera así, habrá que esperar a su salida del Gobierno para tener alguna noticia. Y quien sabe si se confirmaran mis sospechas.