
La derecha española tiene, una vez mas, creo que ésta puede ser la última, la oportunidad de salir de sus complejos y mostrarse ante los españoles con un objetivo común: pensar en España y no en sus programas partidistas.
El partido de Abascal se mueve en torno a un 15-16 % del voto de los españoles, como ha quedado claro en las cuatro últimas elecciones a nivel autonómico. Ese porcentaje no le da a Vox para mucho mas que apoyar el gobierno del Partido Popular en cualquiera de las cuatro comunidades autónomas. Ni siquiera le vale para hacer oposición al sanchismo. Solo tiene valor como complemento del PP, o como oposición al PP.
De esas dos alternativas, Pedro Sánchez ha elegido que los votos del VOX, se utilicen para hacer oposición al PP. Esta maniobra de Sánchez parece reconfortar a los inteligentes lideres de Vox y consienten hacerle el juego. Es el sempiterno complejo de la derecha que también manejan los socialistas.
La tradicional pureza en el pensamiento de la derecha se contagia con cualquier insinuación, proveniente desde espectros izquierdosos, cuando les achacan falta de defensa de los derechos de los ciudadanos. Basta la mas mínima insinuación para que, especialmente, el PP se ruborice y pierda el culo a retraerse de sus principios.
Un ejemplo palmario es la propuesta de VOX de «Prioridad Nacional». ¿Hay algo con mas sentido común que entender la prioridad de nuestros nacionales ante las oportunidades de trabajo, derecho a la sanidad, jubilaciones, etc. etc., que se brindan en España ?
Creo que una inmensa mayoría de españoles coincidirán en aceptar este principio sin ruborizarse lo mas mínimo. Porque ello, no significa exclusividad en ninguno de los beneficios sociales o laborales de los españoles, simplemente que la protección nacional obliga a la protección de sus miembros en primer lugar. Y, sin lugar a dudas, los españoles solo pueden tener ese privilegio en su país, que es España.
Por qué el PP no acepta este principio y aúna fuerzas con Vox? Simplemente porque Pedro Sánchez, que conoce la debilidad del Partido Popular, le basta con insinuar que ese principio tiene base xenófoba, insolidaria y excluyente, para que Feijoo y su corte, se vengan a bajo y se alejen de los de Abascal.
El PP debería reaccionar sin complejos ante estas maniobras de Pedro Sánchez, y Abascal, debería dejarse de echar pulsos nacionales y mostrar su capacidad de entendimiento en estos momentos en los que todos quieren echar a Sanchez, pero, paradójicamente, ninguno está dispuesto a alinear posturas, sino a imponer las suyas.
Si Feijoo y Abascal fueran capaces de desarticular esta estrategia de Sánchez le darían un fuerte golpe en la linea de flotación a Sánchez y al PSOE.
Con cerca del 60 % de los votos nacionales, por mucho que Cataluña y el País Vasco mantengan alianzas y se agarren a su ilusiones independentistas, el sanchísmo debería desaparecer como por ensoñación. No le queda nada. Ni credibilidad. Ni programa. Ni apoyos. No le queda nada. Solo se sustenta en el complejo de la derecha y en el interés de los independentistas por tratar de demoler el edificio nacional, aunque para ello tengan que tragarse los sapos de la corrupción.
Como digo mas arriba, puede que la próxima, si no han dejado que se les pase el arroz, sea la última oportunidad de entender lo que los españoles les estamos diciendo. El mensaje es claro tienen que parecer una única derecha coherente, solidaria, nacionalista y dejarse de enseñarse los dientes mientras se ladran.
El hecho de que no sean capaces de asociarse puede ser la causa de que aparezcan los partidos nacionalistas de ideología progresista que ven como cuestiones como la corrupción no se aborda con mas vigor y que las dudas de PP y VOX dejan un hueco para mostrar sus reivindicaciones.