
El consejo de Ministros del Gobierno de España ha aprobado una Ley para desclasificar información clasificada como protegida por la Ley de Secretos oficiales de 1968.
La Ley de Información Clasificada, de 2025, viene a modificar la Ley de Secretos oficiales de 1968, dictada en tiempos de Franco, decretada para clasificar aquella información que pudiera poner en riesgo la Seguridad del Estado. Sin establecer los plazos en que la información debería permanecer clasificada.
La nueva Ley de Información Clasificada, de 2025, establece unos plazos mínimos y máximos para este tipo de información, en función de su clasificación. Por ejemplo establece 45 años para la información clasificada de alto secreto, con una posible prorroga de 15 más, o 35 años para las clasificadas como secreto. La nueva Ley especifica el tipo de información que pretende desclasificar: la relativa al 23F, al franquismo y al proceso de la transición.
En esta nueva ley, también se reduce el número de personas que pueden clasificar, reclasificar y desclasificar la información declarada como secreto o reservada, limitándola a los miembros del Consejo de Ministros.
Llama la atención el momento en que el Gobierno de Pedro Sánchez, mejor dicho el Consejo de Ministros que preside, decide aplicarla. A nadie se nos escapa que la decisión de desclasificar determinados asuntos depende de una decisión política como es el caso que nos ocupa.
Personalmente tengo mis dudas de que Pedro Sánchez, con la promulgación de la Ley de Información Clasificada, persiga mejorar el conocimiento de los españoles sobre hechos y momentos de nuestra historia.
Mas bien entiendo que se trata de una nueva maniobra del Presidente del Gobierno para dividir a los españoles, buscando generar discrepancias, interpretaciones y jaleo. En definitiva, que las conversaciones de los españoles se centren en discusiones de si el Rey estuvo involucrado en el golpe de estado, o fue fruto de un berrinche de unos pocos guardias civiles capitaneados por Milan del Boch, y no en la corrupción y en la deriva que lleva el PSOE.
Supongo que Pedro Sánchez ve en esto una oportunidad para recuperar la conciencia de alguno de los votantes socialistas asqueados de su gobierno. Que están en la duda de votarle, y que él espera que reaccionen ante la confrontación.
Si de la desclasificación se pudiera derivar el mas mínimo impacto negativo al PSOE no se desclasificaría.
Por tanto, sólo se desclasificará aquello que sirva para el propósito maquiavélicos del Presidente. Y la verdad sobre el 11-M, permanecerá sin publicidad.