
Después de ver los resultados de las elecciones autonómicas de Aragon y de observar cual ha sido el resultado del escrutinio, me había propuesto hacer algún comentario sobre las consecuencias que se derivan de los mismos.
Al repasar los últimos datos en la prensa digital, me choco con un articulo publicado en Libertad Digital y escrito por Enrique Navarro: «De Tokio a Zaragoza ¿son los populismos de derechas la solución?», que dice, lo que yo quería decir, por lo que con su lectura me ahorro el reincidir en el asunto. Sobre lo escrito no puedo añadir ni una coma, aunque si utilizaré lo que ha escrito Enrique Navarro para añadir algún comentario.
Enrique Navarro se pregunta: ¿Porqué se está produciendo un giro hacia la derecha populista en el mundo? y se responde «porque la gente tiene miedo, incertidumbre». Es cierto. No sé si miedo pero si que está harta.
La gente está observando como se desvanecen muchos de los ideales de la izquierda que han regido el mundo en los últimos años. Aquellas consignas progresistas han confundido a la humanidad y hoy, al observar sus frutos, se evidencia que la sociedad vive peor que hace 40 o 60 años.
Hoy, no sólo en España, en Alemania, en Francias, en Italia, en Inglaterra los jovenes no pueden organizarse y están condenados a una dependencia que no tuvieron sus padres. No puede comprarse una casa. Las condiciones económicas y sociales creadas por la izquierda están cercenando su progreso. La mediocridad se ha instalado en la sociedad. El descontrol económico se destina a objetivos que no aportan nada a la satisfacción general de la sociedad porque se dedican a subvencionar aspectos de los que no se ve el retorno en beneficio social.
Y ese progresismo, desviado de las necesidades básicas de la vida, está basado en el fomento del cambio climático, en una inmigración desorbitada, en un desproporcionado interés por eliminar las desigualdades, en un impulso del feminismo ideológico, ha calado en las nuevas generaciones y, por estas y otras razones, están dando la espalda a los postulados de izquierda por que comprueban que no funcionan. Que como principios idealistas están muy bien, pero sus teorías encuentran infinitos problemas en su implantación en la realidad diaria.
Ya estamos viendo países como Japón donde Takaichi está promulgando la mano dura contra países como China, siguiendo el slogan de Trump, «Japón First», tratando de regularizar la entrada de extranjeros en el país; o Meloni en Italia, o el canciller Friedrich en Alemania de la mano del CDU, están promoviendo el rearme político de la derecha.
Volviendo a la situación en España. La fuerza de la izquierda se está desvaneciendo. La realidad está abriendo los ojos de aquellos que confiaron en que la izquierda nos traería mas justicia social, que acabaría con la propiedad privada, que repartiría la riqueza, haciéndonos mas iguales, cuando la realidad ha demostrado lo contrario. Hoy en España hay mas pobreza, menos porvenir que hace 40 años y mas corrupción que nunca. Sin mencionar el deterioro de los servicios públicos: sanidad, educación, seguridad jurídica.
A la frustración ideológica que produce la izquierda habría que añadir las continuas intentonas del Gobierno por destruir lo construido. En lugar de mejorar las situaciones anteriores, su espíritu revolucionario les incita a cambiar, una y otra vez, aquellas estructuras que no son de su gusto, aunque funcionen, sin importarles que España es de los españoles y no de los partidos de izquierda.
A la vista de los recientes resultados electorales, sólo van quedando en la izquierda aquellos que, bien por razones de ideología recalcitrante, por rencor, o por no dar su brazo a torcer, permanecen aferrados a unos postulados cada vez menos convincentes.
Resaltado los pecados de la izquierda, el futuro deberíamos de tenerlo mas despejado. Creo no equivocarme muchos al considerar que los votantes españoles hoy están a favor de la derecha en un porcentaje próximo al 60 %.
Sin embargo por mínimas e injustificables razones la derecha está dividida. estan divididos en un porcentaje que a ninguno de los partidos PP y Vox le son suficientes para decidir.
Los complejos inducidos por la izquierda durante años sobre el PP y Vox inhiben que en España exista una derecha única. Basta ya de esa tontería de la moderación. La derecha debe entenderse, sin mas disculpas. El juego de si eres mas ultra, mas moderado, o mas conservador sólo le beneficia a la izquierda. Hay que poner fin al galimatías en que la izquierda tiene encerrado a los partidos españoles para provocarles inmovilismo.
Tanto Vox como el PP tiene la oportunidad y la obligación de salir de ese atontamiento y aprovechar la oportunidad de ser útiles para España. De lo contrario volverán los lobos.