
El presidente del Gobierno ha convocado a las urnas a todos los españoles a través del Real Decreto 806/2026 de fecha 5 de octubre cuando nos había dicho hasta el hartazgo que la legislatura se cumpliría y que las elecciones serían en 2027.
¿Por qué Sánchez ha decidido convocar ahora, y qué relación puede existir entre la crisis de vivienda, las movilizaciones de la calle y la estrategia electoral del PSOE?
Es probable que el detonante inmediato de la convocatoria haya sido la derrota parlamentaria sobre los dos decretos que el Gobierno había aprobado, relacionados con la vivienda, y que el Congreso los rechazó después de que Junts se uniera al PP y Vox en la votación.
Esto tiene una importancia política considerable porque deja al Gobierno ante una evidencia: que no dispone de una mayoría parlamentaria estable para sacar adelante algunas de sus medidas centrales.
Sánchez podía haber continuado gobernando en minoría, como viene haciéndolo desde 2023, a base de acuerdos o concesiones con parte de los grupos parlamentarios, pero decidió disolver las Cortes. Por tanto el motivo de la convocatoria, aunque gire sobre el eje de la minoría parlamentaria tiene otros componentes que Pedro Sánchez quiere aprovechar.
Desde el PSOE saben que la crispación es un elemento que les ha ido bien en anteriores convocatorias y en este momento no van a ser muchas las oportunidades que se le brinden para apoyarse en algún movimiento social sobre el que cabalgar en los próximos 54 días.
En la vivienda han encontrado el caballo de Troya. Mientras el problema de la vivienda ha estado adormecido en la conciencia de los españoles. Sanchez no se ha preocupado de cumplir sus promesas de edificación para resolver el acuciante problema. Sánchez ni se ha preocupado, ni se ha ocupado.
Sin embargo, la vivienda se ha convertido en un conflicto de calle. La crisis de vivienda ha generado una movilización social muy fuerte, que alcanzó un momento especialmente intenso después del intento de desahucio de una mujer de 87 años -Maricarmen- en Madrid y las posteriores protestas y acampada en la Puerta del Sol.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid ¿Sánchez ha convocado elecciones porque considera que la movilización de la vivienda puede favorecerle?
Hombre, es difícil valorar si la movilización de la vivienda puede favorecer los propósitos de Sánchez. O puede dinamitarle. Lo que parece poco discutible es que es una hipótesis estratégica.
Algunos medios de comunicación, afines al partido socialista, han apuntado que dentro del entorno socialista se valoró expresamente si el malestar social y las manifestaciones podían convertirse en un impulso electoral para el PSOE.
Si esto es así, ya no estaríamos hablando de si el PSOE aprovecha una protesta que ya existe. Si no si decidió Sánchez convocar precisamente cuando la movilización social sobre vivienda podía proporcionar al PSOE un eje electoral favorable.
Aunque esto sea así. Quizá podamos extraer alguna pista del discurso de convocatoria del propio Presidente. Sánchez no presentó las elecciones únicamente como consecuencia de la derrota parlamentaria. Dio un mitin aprovechando su condición de Presidente del Gobierno y planteó una confrontación mucho más amplia: Gobierno progresista, frente a «ola ultraderechista». Y planteó la elección como una decisión entre «retroceder» o «continuar avanzando».
No le faltó intención para afirmar que el Gobierno se había enfrentado a «élites económicas y sociales muy poderosas» y que determinados sectores querían controlar el país sin presentarse a las elecciones.
Por tanto, caben pocas dudas de que la campaña está siendo construida sobre dos conflictos simultáneos: Vivienda / derechos sociales y Progresismo / ultraderecha. Y ambos pueden ser movilizadores electoralmente.
El PSOE es hábil en la manera en la que construye su estrategia: primero existe un problema social: la vivienda. Se producen movilizaciones. El gobierno convierte la cuestión en una prioridad política. Sus medidas son rechazadas por el Congreso. El presidente disuelve las Cortes y convoca elecciones utilizando precisamente la vivienda y el modelo social como parte del relato político.
No se si es correcto afirmar que el PSOE haya provocado las movilizaciones. No obstante, es razonable preguntarse: ¿Hasta qué punto el PSOE ha aprendido a convertir determinados conflictos sociales en ejes electorales?
Y en el caso actual tenemos una coincidencia especialmente llamativa: la elección se convoca inmediatamente después de que una movilización social sobre vivienda haya alcanzado una gran visibilidad pública.
La otra cuestión es ¿Por qué no esperar a 2027 cómo nos había anunciado?
El Gobierno podía intentar agotar la legislatura. De hecho, hasta fechas muy recientes mantenía públicamente que quería continuar hasta 2027.
Por tanto, el adelanto implica que el Gobierno asume que el coste político de continuar puede ser mayor que el riesgo de convocar ahora.
Con el escenario que tiene el Gobierno en los próximos meses es mas que probable que pretendan agarrarse al tema de la vivienda, mantener las movilizaciones sociales y encender la calle con soflamas como la perdida de derechos por si gana la derecha y desviar la atención de los casos judiciales que irán apareciendo.
No sería la primera vez que el PSOE utiliza los movimientos sociales como estrategia de sus campañas. En 2023-2024 utilizó el Prestige + Irak. En 2011 fue el 15 M. En 2015 fue la movilización social de Podemos en competencia con el PSOE y ahora en 2026 la movilización en torno a la vivienda.
De momento el PSOE está dibujando el terreno de juego donde él se encuentra mas a gusto, aunque, cabe la posibilidad, que el asunto de la vivienda, si el PP anda listo puede atragantársele