¿Asesinatos de genero o una realidad mas compleja?

Según los datos publicados por la Delegación del Gobierno son casi 60 las mujeres asesinadas en el año pasado. En el presente, el número ya se ha elevado a 36 . Es decir, una a la semana. Estos asesinatos denominados asesinatos de genero, son cometidos por hombres y considerados consecuencia del machismo.

Sin embargo detrás de cada asesinato se encubren diversas circunstancias que convendría no pasarlas por alto. Si se pretende profundizar en el fenómeno se debería de reflexionar en por qué determinados hombres llegan a matar a su pareja o ex pareja. Qué factores pueden intervenir: machismo, celos, dependencia emocional, ruptura de pareja, aislamiento social, consumo de alcohol o drogas, problemas psicológicos, frustración, conflictos económicos, etc.

De la misma manera deberíamos considerar si el aumento o persistencia del fenómeno puede explicarse únicamente por una causa ideológica o cultural, o si las transformaciones de la sociedad y de las relaciones personales están teniendo también un papel.

A la vista de estos factores habría que preguntarse si ¿es suficiente el machismo para explicar los asesinatos de mujeres en el ámbito de la pareja, o estamos ante un fenómeno multicausal en el que las condiciones actuales de vida y de las relaciones personales tienen un peso que no estamos analizando suficientemente?

En España, la violencia de género se define legalmente como todo acto de violencia física, psicológica, sexual o económica que ejercen los hombres contra las mujeres por el hecho de serlo, específicamente dentro de una relación de pareja o ex pareja actual o pasada

La legislación española ha construido el concepto de violencia de género alrededor de la violencia ejercida por un hombre sobre una mujer que es, o ha sido su pareja, entendiendo que existe una manifestación de discriminación, desigualdad y relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres.

Es una determinada manera de interpretar el fenómeno. Pero una definición jurídica no necesariamente constituye una explicación criminológica completa.

Cada vez que una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja aparece, inevitablemente, una explicación que se ha convertido en dominante: estamos ante un nuevo caso de violencia de género y su causa última se encuentra en el machismo.

El debate sobre la violencia contra las mujeres se ha convertido en ocasiones en un enfrentamiento político. Para unos, cualquier cuestionamiento de la explicación del machismo equivale a negar la violencia contra las mujeres. Para otros, reconocer la existencia de violencia de género implica aceptar toda una determinada interpretación ideológica de la sociedad.

Que un asesinato sea cometido por un hombre contra una mujer no demuestra automáticamente que el motivo sea el machismo. Habría que estudiar caso por caso qué precedió al crimen y cuál fue su motivación concreta.

No deberíamos olvidar las transformaciones que hoy han sufrido nuestra sociedad y especialmente las parejas. Nuestra sociedad ha cambiado profundamente. Ha cambiado el papel de hombres y mujeres. Ha cambiado el modelo familiar. Ha aumentado enormemente la autonomía económica y social de las mujeres. Las relaciones de pareja ya no tienen necesariamente el carácter permanente que tuvieron en generaciones anteriores. La separación y el divorcio forman parte de la realidad cotidiana.

De igual manera han evolucionado las relaciones de pareja: relaciones más inestables, mayor número de separaciones y divorcios, pérdida de redes familiares y comunitarias, soledad, precariedad económica, cambios en los roles tradicionales, nuevas expectativas afectivas, dificultad para gestionar las rupturas, etc.

Estos cambios son, en muchos sentidos, positivos. Pero también generan situaciones nuevas que la sociedad debe aprender a gestionar.

No pretendo negar que el machismo esté presente en determinados casos. Tampoco cuestionar la necesidad de combatir cualquier forma de violencia contra las mujeres. Lo que me parece legítimo plantear es una pregunta diferente: ¿es suficiente el machismo para explicar por qué un hombre llega a asesinar a su pareja o ex pareja?

La pregunta no es menor. Si queremos prevenir estos asesinatos, necesitamos conocer sus causas reales y no conformarnos con una explicación que, por muy atractiva que resulte desde el punto de vista ideológico, quizá sea demasiado sencilla para explicar una realidad extraordinariamente compleja.

Que la inmensa mayoría de estos homicidios sean cometidos por hombres contra mujeres es un dato. Que muchos tengan lugar dentro de relaciones sentimentales también lo es. Pero de esos datos no se desprende automáticamente que todos los autores actúen movidos por una misma ideología o concepción machista.

En 2025 se produjeron en España 80.785 divorcios, además de 2.872 separaciones. En total fueron 83.683 procesos de disolución matrimonial.

Una separación constituye, para determinadas personas, una situación de enorme tensión emocional. No porque separarse sea algo negativo —la separación puede ser precisamente la solución a una relación destructiva—, sino porque supone la pérdida de una relación afectiva, de un proyecto vital y, en muchos casos, de la convivencia cotidiana con los hijos.

No estoy diciendo que exista una relación causal entre divorcios y asesinatos. Sería una conclusión completamente injustificada.

Lo que sostengo es algo más sencillo: si una parte importante de estos crímenes se produce en el contexto de relaciones sentimentales deterioradas o rotas, resulta razonable estudiar qué ocurre durante las separaciones y qué factores convierten una ruptura en una situación de riesgo.

Y terminar con una cuestión muy práctica: si queremos reducir estos asesinatos, ¿estamos actuando sobre todos los factores de riesgo o únicamente sobre uno de ellos?

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