
A lo largo de la historia, el hombre ha ido configurando su entorno apoyado en la socialización del todos los elementos a su alcance.
Una de la mas notorias consecuciones ha sido la de rodearse de otro tipo de seres, además de sus congéneres, como son los perros. Como animal de compañia.
La superioridad intelectual que representa el hombre sobre el resto de los seres vivientes le ha permitido, no solo domesticar y utilizar para su beneficio a estos animales, sino que, a través del adiestramiento, ha llegado a conseguir su cosificación hasta extremos inimaginables.
Muchas de estas utilizaciones de los animales han trascendido del hecho de mascota de compañía, hasta conseguir utilizarlos a su servicio en aras de sus fines y caprichos según su propia personalidad. Hasta conseguir mimetizarlos a su imagen y semejanza.
La personalidad humana – según nos indica la IA- es el conjunto dinámico y estable de características psíquicas, emocionales, de pensamiento y comportamiento que definen la individualidad de una persona y su forma de adaptarse al entorno.
La personalidad tiene su fundamento en dos características perfectamente identificables: el temperamento, que tiene un componente biológico y es innato en los seres vivos. Y el carácter cuya cualidad se obtiene a través del aprendizaje y la socialización.
En ese afán, de algunos individuos, de prolongar su personalidad a través de sus mascotas, podemos encontrarnos que si se pretende tener una mascota con un comportamiento temperamental parecido al nuestro, seguramente, habría que buscar un doberman para que nos vigilara los ferrocarriles y no permitiera que nadie osara acercarse a su nuestro jardín. El Dóberman está considerado un perro potencialmente peligroso.
Además de utilizarle como guardián de las infraestructuras ferroviarias podríamos utilizarle para atacar a nuestro vecino. Seguro que lo haría como si se tratara de defender una moción de censura. Ladrando todo el día. Enseñando los dientes en señal de peligro.
El doberman no te defraudará. Verás como mantiene a raya a todo quisque mientras tu puedes descansar en Lanzarote, o viajas por China, por ejemplo.
Si descubres que las redes sociales pueden ser un motivo de nuevo adiestramiento necesitarás un poco mas de tiempo. Pero seguro que el doberman será capaz de ladrar diariamente en todas ellas.
Es decir, el doberman, cuando es fiel a su dueño, es fiel para toda la vida, y está dispuesto a cualquier exposición de riesgo, siempre que el amo le premie con tenerle cerca de él.
Sin embargo el Pequines es una raza de perro que suele ser bastante independiente y se mantienen alerta a su entorno, lo que les hace buenos perros guardianes. Aunque también pueden llegar a ser bastante despreocupados, pero esto se puede remediar con un buen adiestramiento y ejercicios de socialización.
A pesar de su carácter independiente, es un tipo de mascota al que le podríamos encargar el ataque a la judicatura, o la defensa de algunas imputaciones, propias y ajenas, lo que le convierte en la mascota ideal para actuar con cierta autonomía pero siempre dentro de la fidelidad a su amo.
La esperanza de vida de un Pekines se calcula entre 12 o 15 años. Periodo equivalente a 2 ó 3 legislaturas. Por tanto, no es una mascota en la que podamos depositar eternas relaciones.
Quizá su compañía se agote en el tiempo que un Tribunal Constitucional puede emplear en constitucionalizar determinados comportamientos de un Fiscal General del Estado, o convertir el desfalco de los ERE`s de Andalucía en un monopoly infantil.
Entre las muchas ventajas que tienen los Pekineses es que ladran constantemente para advertir a su dueño de que las instrucciones del juez Peinado acechan su honorabilidad.
Pero para fiel, mi perro Patxi. Permanece todo el día tumbado en la alfombra de mi puerta, adormilado y con la cabeza gacha. Ni siquiera se pone en pide cuando le sirvo la comida. Solo disfruta cuando le lanzo su peluche a la fuente de mi jardin.