LA CLAVE ESTÁ EN LAS CÁMARAS

El Poder tiene un sustento fácil de identificar. Algunos basan su capacidad de poder en el engaño. Otros en su capacidad económica. Otros en el miedo, y algunos en la información.

No se nos escapa que la información es Poder. Y cuando más comprometida es la información de que disponemos mayor es su efecto en el poder. El conocimiento de actividades delictivas, o sexualmente reprobables, entre otros comportamientos, son susceptibles de uso por algunos depravados para determinados objetivos entre ellos el chantaje y la extorsión.

Cuando Pedro Sánchez decidió lanzarse a su carrera hacia la presidencia del PSOE y, posteriormente, a la presidencia del gobierno, seguro que en su estrategia, tuvo un lugar de preeminencia la información que tenia a su alcance.

Como estrategia visible utilizó la corrupción en el PP como estilete para romper las estructuras del Gobierno. Lo que no sabíamos, ni suponíamos, es que tuviera otra posible fuente de mayor calado que la cacareada corrupción del PP, como podría ser el contenido almacenado en algunas cámaras de la saunas de su suegro, en relación con algunos personajes de la vida pública.

Si la primera de las estrategias tuvo efecto inmediato de cara a la reacción del Congreso en la moción de censura, la segunda, sin duda, podría tener, con el discurrir del tiempo, unos efectos adormecedores de algunos individuos de la cara a posibles chantajes futuros.

Supongamos que en esas cámaras están registradas escenas comprometedores de algunos personajes. Mantener su contenido archivado sin hacer uso de él, sería dejar sin sentido la decisión de su grabación, por eso, su valor está en la posible utilización chantajista de sus contenidos, y no en su monetización. No cave duda de que el uso de determinados contenidos podría utilizarse para amordazar voluntades o a chantajear a determinados personajes a beneficio de inventario.

La primera de las opciones reporta beneficios económicos, pero la segunda afianza tu Poder.

Bastaría con clasificar adecuadamente los supuestos videos de los posibles visitantes de las saunas para comprobar quien podría ser susceptible de «mordida» y coacción. Cuanto mas relevante sea el personaje mayores consecuencias podría tener su extorsión.

De la misma manera cuanto mayor fuera el curriculum del individuo, mayor podría ser el retorno de la extorsión. Bastaría con nombrarle ministro, por ejemplo, parta garantizarte su fidelidad y su predisposición al cumplimiento borreguil de los planes ordenados, por muy maquiavélicos que estos fueran.

Para completar la estrategia no estaría de más, rebuscar en las cámaras, por si aparece algún candidatos susceptible de ascenderle a presidente de determinados tribunales. Esto también garantizaría que la interpretación de determinadas leyes fuera tan sesgada como nos interesara.

Por tanto, entre monetizar las cámaras, o utilizar su contenido para chantajear a los vigilados, es indudable que la segunda es mas productiva cuando pretendes réditos mas espurios.

Sólo habría que esperar para ver la capacidad de aguante del chantajeado. Esto dependerá de la magnitud de lo inconfesable en que te han pillado.

Llegado ese momento, cuando el chantajeado siente que el chantaje ha perdido valor, que su efecto tiene menos relevancia, en definitiva, que la fuerza del chantaje ha decaído, se produce el efecto boomerang sobre quien lo lanzó.

Por eso los chantajes tienen fecha de caducidad. Esta dependerá de la capacidad de aguante del extorsionado o del hartazgo de lo soportado.

A partir de ahí quien utiliza estas artes para mantenerse en el poder debe ser consciente de la marcha inexorable de las manillas del reloj. Tic. Tac. Tic. Tac

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