Necesidad de aprender

Si hay alguna cosa positiva que esta desgracia del COVID-19 nos va a dejar es el desmontaje de determinados planteamientos de algunos grupos políticos y de muchos españoles.

Cuando llegan momentos como el que estamos viviendo muchas de los postulados de la sociedad quedan en entredicho. En eso estoy muy de acuerdo con Pedro Sánchez. El Presidente adelantaba que habrá muchas cosas que cambiar y reconocía públicamente que se había tomado a las FFAA como algo superfluo y se adivinaba su voluntad de remendar el error. Sr. presidente bienvenido al club.

Más vale tarde que nunca en el reconocimiento del error, pero sería imperdonable, que pasados unos meses, volvamos a las andadas recortando presupuestos militares, echando en el olvido la enorme utilidad que tienen, unidades como la UME, en momentos de incendios, inundaciones o situaciones como la actual. A ver si se entera el Sr. Iglesias.

Será inevitable, y yo pienso que provechoso, el debate sobre alguno de los acontecimientos recientes, su revisión nos deberá acopiar enseñanzas de cara al futuro que eviten, o minimicen, futuros errores.

Se ha oido reiteradamente durante estos últimos días que esta crisis no tiene colores, ni ideologías. Veamos cómo los políticos se olvidan de sus bancadas y ponen en marcha medidas eficaces para el conjunto de la sociedad.

Una de la primeras enseñanzas tiene que ser evitar que situaciones como la presente nos pueda coger con el pie cambiado. La mejor garantía debe de ser la previsión. Y por eso, de cara al futuro, debe establecerse un mecanismo, legalmente protegido, para la constitución de fondos económicos y elementos personales de reserva en todas las instituciones del Estado, estatales, autonómicas o locales, para que sirvan de resorte ante situaciones como la actual.

Es lamentable como el Gobierno trata de nadar y guardar la ropa con sus timoratas decisiones económicas cuando lo que toca es dar un paso al frente.

Otra importante lección, que fundamentalmente deben aprender nuestros políticos, es la apertura de todos los partidos constitucionales a un ambiente de colaboración y trasparencia mas allá de los prejuicios y rencores que permanecen en nuestros partidos políticos.

Por último resaltar que el hecho de que se haya tenido que declarar el Estado de Alarma y crear un gabinete de mando único es prueba evidente de que nuestro sistema de competencias en el ámbito sanitario no está preparado para abordar situaciones como la actual. Por mucho de que tenga voces a favor, la suma de las 17 CCAA es menor que todo del Estado. 17 Consejeros de sanidad, por 17 caminos distintos no es lo mejor para el conjunto de los españoles. Por eso la obligación de la declaración de estado de Alarmas y, por la misma razón, debería considerarse la recuperación de competencias por el Estado.

Y si no le gusta al Sr. Torra, y al resto de los presidentes autonómicos, que se jodan.

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