MENOS HABLAR

Cuando llega una situación como la que estamos viviendo en España es cuando no valen demagogias ni mentiras. Ahora, es cuando los gobernantes deben demostrar que son eficaces o, por el contrario, evidencian sus lagunas.

Menos mal que en el gobierno están los socialistas y los comunistas, menos mal. En otro caso los medios de comunicación estarían echando humo y las manifestaciones en la calle a la orden del día, criticando lo bueno y lo malo. Responsabilizando de los muertos a los gobernantes. Es decir, agitando a la población para derrocar al gobierno como hicieron con el 11M. Pero menos mal que los «progres» están en el gobierno. Al menos por esa parte nos evitamos el ruido en las calles.

Sin embargo, en la situación actual nuestro gobierno, con unos ministros pipiolos, unos vicepresidentes ineptos y un presidente incapaz, se está enfrentando a una situación que ni esperaban, ni han visto venir. El tren lo han tenido que coger en marcha y fuera de la estación. Y ahora no valeN mitines, ni soflamas partidistas. Ahora hay que ponerle el cascabel al gato. Se necesita gente que resuelva, no que hable y hable, sino que sepa anticiparse a los problemas, que tome medidas adecuadas y que no mienta a la sociedad. Y aquí querido Sancho, con la iglesia hemos topado. Nuestro gobierno, con su vice social en calidad de «presidente del gobierno», demuestra que de soberbia y demagogia sí pueden presumir.

Por el momento la estrategia del gobierno está clara. Inundar a la sociedad con ruedas de prensa en la que, una y otra vez, se repitan los mismos mensajes, que dé la sensación de mucho movimiento.

Pero no es cierto. Como no están preparados para gobernar. Y lo que mejor saben hacer es gastar dinero para incrementar sus votos, cuando llega una situación como ésta, en la que tienen que descabalgar y hacer el camino a pie, no saben qué hacer. A las pruebas me remito: Se equivocan en el 8M. Reaccionan tarde cuando la situación se veía venir. Cuando deciden, tratan de mantener su ideología por encima de las necesidades de la población. Se empeñan en medidas de protección absolutamente políticas aunque no sean eficaces. Y ya, lo que faltaba, no saben gestionar, como mando único, el abastecimiento de recursos sanitarios. Que fácil hubiera sido invitar al consejero de salud de la CA Madrid, y a sus colaboradores, acostumbrados a preparar los aprovisionamientos para que se encargara de ello a nivel nacional, pero no, es mejor que lo haga uno de los nuestros aunque no tenga ni puta idea.

Cuando esta pandemia pase, que pasara, mas pronto que tarde, y se entierren a los muertos, será hora de recordarles todas y cada una de sus incompetencias. Y cuando los españoles tengan la oportunidad de votar no debemos olvidar, que los partidos de izquierda no valen para salir de la crisis.

No obstante veremos cómo el aumento del paro es consecuencia de la Reforma Laboral de la señora Yañez. Que lo del 8M no fue causa del incremento de contagios. Que la sanidad privada lo único que ha hecho es entorpecer la gestión. Que los males de la sanidad pública son culpa de los recortes de la derecha, aunque se hayan construido, en Madrid, once hospitales mientras gobernaba. Que el ejercito está bien en los cuarteles y que tenemos que reducir más su presupuesto. Que Torra sigue siendo un buen chaval. Y más y más demagogia.

Sería maravilloso que los más jóvenes entendieran que es mejor un gobernante eficaz, que partidista. Sea del partido que sea.

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